La grandeza de la creación reside en cada cosa, en cada historia y en todo acontecimiento querido desde lo Alto.
Hombres, sabedla ver, con ojos y mente rectos.
Sabed distinguir lo que es querido desde lo Alto y lo que es querido desde abajo.
Así conoceréis vuestro camino antes re recorrerlo.
Aceptando todo lo que proviene de lo Alto y sabiendo ver en ello siempre el bien, aun en lo que os parece un mal, podréis recorrer vuestro camino en alegría.
El viaje hacia la meta y todo viaje, tiene fin.
Y cada cosa que sucede en su transcurso, pasa, puesto que el viaje no es sino un pasar.
Estas sencillas palabras que irán por el mundo no son ni claras ni sencillas, ya que en ellas está todo el secreto del modo de vivir.
No es fácil ponerlas en práctica, vivir como si no se viviera, vivir a la espera, de paso, no, no es fácil y no obstante, quien logra acertar en esto es un gran sabio.
La grandeza de la creación está en cada cosa, sabedla ver.
Y sabed ver la gran Verdad que os traigo a través de una criatura Mía, Yo, vuestro hermano Jesús, Yo la Verdad, Yo la Vida.
Muchos no creerán que las palabras de Luz sean Mías.
¡Sin embargo, cuántas y cuántas palabras Mías fueron pronunciadas en todos los tiempos por Mí, a través de Mis criaturas!
¿Por qué no Me sabéis ver?
Sin embargo, Yo estoy siempre en vosotros y con vosotros, actúo en vosotros si Me amáis y si amáis a los demás para llegar hasta Mí.
¿Por qué Me olvidáis tan frecuentemente?¿ Por qué no escucháis Mi voz?
El mundo se aleja de Mí, de Mi mundo.
El mundo es tierra, Mi mundo es descanso, es cielo y armonía.
Cuando Yo subía al Cielo, resplandeciente de Gloria, volvía a Mi mundo con el pensamiento puesto en todos los que habrían podido seguirme a través de gestos de amor por los demás, a través una vida recta y santa.
Yo no os he olvidado nunca, hombres, Mis hermanos.
7 de Mayo de 1973