35. [222]- El momento más humano de toda la humanidad fue cuando me dirigí a Mi Padre diciéndole. “Padre, ¿por qué Me has abandonado?” Fue solamente un instante, pero sirve para demostraros que Yo también tuve un momento de desconcierto.

 

Criaturas de la tierra que creéis en Mí, en vuestro Creador y en el Espíritu Santo que da vida a los mundos, y criaturas que Me rechazáis y criaturas que no Me buscáis, y criaturas que no Me habéis podido ni buscar ni conocer, Yo os amo a todos.

A todos quisiera dar y dar, por todos he sufrido, por quien, amándome, hubiese sufrido en la tierra, y por quien, no amándome, sufrirá después de la tierra.

Y tú, pequeña criatura que escribes Mis palabras, palabras que pasan de Mí a ti como a través de un rayo de sol que va a iluminar una pequeña planta, y esta planta, con el sol se hace grande, grande aprovechando aquel calor, como te beneficias tú de esta Mi Luz–rayo de sol llegar a ser una voz cada vez más potente para los espíritus que tienen y tendrán deseo de saber de Mí, de conocerme, de amarme.

 

A ti te envío el dolor físico, en los días de Mi Pasión.

Para ti. por cuidadosa gracia, he elegido el dolor del espíritu, que de tal manera te ha espiritualizado hasta el punto de hacerte ver la Verdad, aunque solamente como a través de un vidrio algo empañado. Yo existo, Yo existí como hombre, existo como DIOS en la Trinidad, existo como puro espíritu que vivifica a los mundos.

 

Los mundos y los sentimientos de las criaturas llevan Mi espíritu y la chispa Divina, que Yo di al primer mundo y al primer hombre.

 

Y el mundo–tierra, convulsionado, tendrá miles de voces que hablarán por Mí.

Para vosotros uno y tres, tres y uno, y tres como uno y uno como dos y como tres.

¡El misterio de la Trinidad! En el hombre existe esta Trinidad.

 

El hombre es el ser a quien todo le ha sido dado.

En los días de Mi sufrimiento humano, cuando Yo, DIOS–Hombre, lo revivo, lo sienten y lo viven Conmigo Mis más queridos, los más cercanos a Mí.

Algunos en el espíritu, otros con el dolor de la materia–cuerpo. ¡Recuerdo aquella temporal! Tembló la tierra y todo fue oscuridad.

Los hombres de la tierra habían Crucificado al Hombre–DIOS. El camino de la Cruz. Recuerdo el peso de esa cruz, y el momento más humano de toda Mi humanidad fue cuando Me dirigí a Mi Padre diciéndole:

“Padre, ¿por qué me has abandonado?”

Fue solamente un instante, pero sirve para demostraros que también yo tuve un momento de desconcierto.

Por ese instante de abatimiento es por lo que perdono los extravíos humanos.

Por eso comprendo la rebeldía en el dolor. Si Yo, el Hombre–DIOS, tuve esa debilidad de hombre, fue para que después pudiera otorgar el perdón a los hombres por sus debilidades.

Yo soy el amor, y soy la comprensión y soy la Misericordia,

 

15 de Abril de 1973

 

 

20. [337]‑ Quiero ese hilo invisible que liga a los unos con los otros: ¡el amor!

 

Criaturas que estáis pasando por la tierra! Mis criaturas! Qué quiero de vosotros?

¡Quiero algo del humilde, del poderoso, del rico y del pobre, del sano y del doliente!

Quiero ese hilo invisible que liga a los unos con los otros: ¡el Amor!

Del poderoso quiero un uso bueno y sabio de su poder.

Quiero del humilde el conocimiento de su humildad vívida con alegría.

Del rico, quiero la caridad en palabras y en cosas materiales; para esa doy Yo la riqueza, no para el rico sino para que la transforme en dones, con bondad y humildad.

¡Para dar, nunca para poseer!

Quiero del pobre el reconocimiento hacia quien le da, jamás el odio por el que tiene, sino la gratitud hasta por una gota del bien recibido.

Quiero del sano la fuerza para socorrer al doliente.

De éste, la paciencia y el ofrecimiento de sus padeceres como si fuera una plegaria.

El sufrimiento en la tierra es plegaria.

Quiero de todas Mis criaturas gratitud, afecto y tolerancia por las demás criaturas Mías.

Esa es la manera de llegar hasta Mí.          

Este es el camino exacto que conduce hacia Mi, que conduce hacia Mi Padre, que conduce hacia el Espíritu de Amor.

 

9 de Marzo de 1973

17. [323]- Cuando veo la solidaridad, el afecto, el amor entre mis criaturas, mi corazón exulta.

 

Cuando veo la solidaridad, el afecto, el amor entre Mis criaturas, Mi corazón exulta.

¡Recuerdo entonces la chispa de alegría que sentí sobre la Cruz al ver a los mejores!

Este es el verdadero modo de vivir en paz con todos, en paz consigo mismos.

Esta es una parte de la armonía.

Tender la mano, sonreír y dar, ¡con acciones y gestos!

Este es Mi modo de quereros ver vivir.

Esto es lo que quiero de vosotros.

En estos gestos de amor y de afecto está lo esencial: la caridad. Ama a tu prójimo como a ti mismo.

Esto quiero Yo de vosotros, esto quiere Mi Padre, y el Espíritu de Amor de todos los hombres.

 

1 de Marzo de 1973

 

1. [294]- El amor que os traigo os hará ser. Para ser, es necesario vivir con mi corazón.

 

Este amor por Mis Criaturas ha penetrado en vuestros corazones y lo habéis hecho vuestro.

Os conozco desde siempre y veo en vuestro interior y veo lo que pasa dentro de vosotros.

Os sentís más despegados de las cosas que antes os oprimían y sabéis aceptar lo que antes os resultaba pesado.

Este es Mi amor, entrado en vuestros corazones.

No sabéis cuánto puedo hacer por vosotros, pero ya lo estáis intuyendo.

Yo hablo a vuestros espíritus, y Mis dones son para vuestros espíritus.

Las cosas materiales las tenéis en uso, os las presto, pero los dones espirituales os los dejo para que maduréis y os hagáis mejores.

Os conozco desde siempre y siempre os reconoceré, formáis parte de Mí, así como los demás seres forman parte de vosotros, y todos van a constituir la Gloria.

Es un don de Fe que quedará en vosotros cuando seáis verdaderamente.

El amor que os traigo os hará ser.

Para ser, hace falta vivir con Mi corazón.

Vuestro corazón debe sentir los latidos del Mío, y entonces seréis.

 

27 de Septiembre de 1972

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