55. [296]- Adán es el hombre creado a Nuestra imagen. Eva es la ocasión terrena del pecado humano. El hombre sin pecado no existe, ya que no seria hombre de la tierra, de fango, de carne.

 

¡Heme aquí ante vosotros, aquí Me tenéis, dispuesto criaturas Mías!

El Padre es de todos los hijos. Entre ellos están los rebeldes, pero está el hijito pródigo…

Adán fue creado porque, como primer hombre, tuvo en sí la chispa del espíritu de la humanidad. Eva fue el pecado, para demostrar que el hombre no tiene en sí el pecado, pero tiene las ocasiones de pecado junto a sí.

De este modo Adán es el hombre creado a Nuestra imagen, Eva es la ocasión terrena del pecado humano. El hombre sin pecado no existe porque no sería hombre de la tierra, de fango, de carne.

El pecado puede tener el perdón mientras el hombre, al pecar, no sea consciente de ello.

Nadie pertenece a esta tierra, todos marchan de esta tierra.

 

La tierra es el punto de partida para la eternidad. Desde el día en que nace en la tierra, el hombre marcha hacia el infinito.

Ya sea largo o breve el tránsito terreno del hombre, siempre es breve en comparación con la eternidad; por lo tanto, el hombre, en la tierra, es una sombra.

 

Las sombras de la tierra no pertenecen a la tierra, sino al sol que las produce.

Yo soy el sol. ¡A Mí, a Nosotros pertenece todo hombre!

 

Yo verdad os digo que estáis pasando por la tierra para arribar al infinito que os he regalado.

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, esta es voz de verdad, orden y consejo.

 

Os explico el camino que debéis recorrer, os uno entre vosotros, os he elegido para llevar a través vuestro a Mí–Nosotros, para hacer de vosotros los caminos Míos.

Mis caminos que conducen otras criaturas Mías a Mí.

A todos querría Yo salvos, he llorado, he sufrido por aquellos que no se han salvado, que no se salvarán.

No es querido por Mí el castigo, sino por la conciencia de los hombres, habiendo recibido los hombres la conciencia. He aquí el misterio del hombre que se pierde. No Yo, Nosotros no lo hemos querido.

Nosotros queremos la salvación de todas las criaturas, porque toda criatura es hijo del Padre, hermano en Cristo y aliento del Espíritu de Amor.

 

Yo, Nosotros somos Amor. No somos castigo ni venganza, sin embargo, hemos dado al hombre la libertad, y por este don, puesto que lo que es donado es de quien lo ha recibido, el hombre hace suya su conciencia en el bien y en el mal.

He ahí por qué Nosotros Trinidad debemos dejar al hombre el don del premio y del castigo.

Sin embargo, la Misericordia es inmensa.

Yo, hijo de DIOS y hermano vuestro, he vivido como hombre para comprender al hombre y comprender el pecado del hombre y la misericordia para el hombre.

Todo esto que parece claro, esto es, Mis palabras, no lo está, ya que vivir en la tierra como Yo lo ordeno es muy, muy difícil para el hombre.

También por eso doy la Misericordia.

Comprendo al hombre que ama las cosas de la tierra, pero quiero que ame más Mi Cielo.

Mi cielo es vuestro futuro, la tierra es el camino para llegar hasta Mi Cielo.

Hasta vuestro futuro, que después será presente y pasado. El presente, el pasado y el futuro se fusionan en el no tiempo.

La belleza del infinito reside también en el no tiempo infinito.

Yo os enviaré criaturas que tendrán necesidad de vuestra Luz, vosotros esperad, los reconoceréis siempre, me reconoceréis a Mí en ellos y ellos Me reconocerán en vosotros.

En verdad os digo que Me escuchéis siempre a través del silencio.

Allí os hablo Yo con palabras al espíritu, las palabras de Verdad.

La Verdad es silencio.

 

31 de Mayo de 1973

 

 

15. [300]- La política es algo creado por el hombre para gobernar, que no lo eleva, que sin embargo, es necesaria, pero como todas las otras cosas, está contaminada.

 

Tú, Mi criatura, que como todos tienes la chispa de la Divinidad, haz buen uso de ella.

Yo te hablo porque Me has buscado; Yo te ayudo porque tú Me has pedido ayuda.

Es muy fácil obtener si se pide con Fe. No hay que rendirse ni desesperar nunca.

En las peticiones justas está la comprensión y el amor por Mí.

 

Yo comprendo y doy amor a quien sabe hablarme. El mundo siempre ha estado atormentado, y ahora más que nunca, pero en el mundo siempre existió el bien y existió el mal.

En estos tiempos el mal es grande, pero todavía existen seres puros que obran en el bien.

 

No amo el fanatismo, no amo al que busca con fanatismo hacer de Apóstol, prefiero al que hace, al que actúa en Mi amor, aunque sea solamente por instinto, sin el afán de un premio futuro.

 

No amo el juicio acerca de los demás, dado con seguridad por muchas criaturas que no son esos “demás”.

Sólo puedo juzgar Yo, vosotros debéis amar. Yo juzgo, pero con amor.

Las acciones de los otros hombres vosotros las veis por afuera y no sabéis por qué las hacen.

Como los otros hombres ven por fuera las vuestras y no las juzgan nunca como las juzgáis vosotros mismos.

 

Estas palabras no son para ti, G.,[1] sino para después, para los que juzgan al propio hermano no como hermano sino como enemigo.

Estas palabras serán útiles después, cuando sean leídas.

Yo no amo al que juzga, amo al que trata de comprender.

 

Tú te preguntas qué es la política. La política es algo creado por el hombre para gobernar, que no lo eleva, que sin embargo, es necesaria, pero como todas las otras cosas, está contaminada.

El bien proviene del bien, del mal, el mal. Toda forma de política proviene de seres humanos. Eso te puede hacer comprender que cuando el hombre es bueno ¡todo marcha hacia el bien! Si está en el mal, todo se dirige hacia el mal.

Sin embargo, siendo cada hombre un mundo, cada hombre actúa de manera distinta de los demás por nacimiento, instinto, circunstancias, ideas.

 

Así ninguno puede decir jamás del otro con certeza cosas, que sólo si fuera el otro podría decir.

En verdad os digo: ¡debéis amar y aceptar!

Compadecer y tratar de comprender.

 

24 de Febrero de 1973

 

 



[1] N.T. Cfr. Nota al Nº 14 [35] El mensaje se dirige particularmente al alma receptora.

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