29. [202]- ¿Por qué he sufrido, no solo en el cuerpo desgarrado y Crucificado sino también en el espíritu humillado?

 

Por qué sufrí, no solo en el cuerpo desgarrado y Crucificado sino también en el espíritu humillado?

 

Para daros el ejemplo del sufrimiento y para conduciros hacia Mí.

¿Por qué no Me seguís?

¿Por qué no pensáis?

¿Por qué no escucháis Mi voz?

 

De ese modo, Mi sufrimiento se renueva al veros tan indiferentes a la vida del espíritu.

¡Así Me aprieta la cabeza Mi corona y sus espinas penetran en Mi carne!

 

¡Hombres, quiero de vosotros comprensión!

 

¡Hace casi dos mil años que lo vengo pidiendo!

 

4 de Abril de 1973

31. [195]- Os espero allá, donde me devolveréis la Cruz.

 

Mis ovejitas vueltas a encontrar Me harán salvar otras ovejitas Mías.

Yo amo a quien ha vivido, ha conocido y ha sufrido, puesto que he querido para ellos todo eso, para hacerles llegar hasta Mí.

 

Para hacerme comprender.

No Me busca ni Me comprende quien vive para las cosas materiales, quien busca en lo pasajero alegrías que después no existen.

 

Mis ovejitas rescatadas, os he dado la carga de Mi Cruz, para que vosotros, trayéndola de nuevo hasta Mí, reencontrarais Mi rostro, volvieseis a sentir Mi voz.

 

Os presté la Cruz para haceros volver a Mis brazos, para salvaros.

¡Cuán querida Me es la Cruz, ya que ha podido salvar a muchos!

 

Y eso que tengo más querido Yo lo regalo a quienes más quiero.

¡No lloréis por vuestra Cruz, es la Mía!

 

¡Dad por ella gracias, os ha madurado, os ha espiritualizado, os conducirá a la casa del Padre!

Y entonces comprenderéis el valor de aquel Madero, el valor de esa carga que habéis sabido llevar sin equivocar el camino.

Y entonces estaréis entre Mis brazos.

 

Os espero allá, donde Me devolveréis la Cruz.

 

10 de Abril de 1973

45. [298]- Sin el peso de una Cruz el hombre no es todavía sí mismo.

 

¡La historia de la tierra es larga, es breve, es dulce, es amarga como la vida humana!

Vosotros, criaturas Mías, ovejitas de esa grey que avanza, que avanza sin descanso hacia el infinito, sois vosotros los que vais a desarrollar la historia de vuestro mundo.

Así, desde los primeros albores de la tierra hasta el último ocaso de la tierra, siempre serán los hombres los que harán la historia de su mundo.

Sin embargo, en toda la historia temporal solamente dos libros son de Verdad.[1]

Después, otras voces, las de Mis pequeños Apóstoles desconocidos, llevaron al mundo Mis Verdades, no siempre aceptadas, no siempre creídas.

La Verdad de Palabra está en las “Sagradas Escrituras” y en toda revelación que Yo, por voluntad de Mi Padre y del Espíritu de Amor, transformo en Palabra de Luz para Mis pequeños Apóstoles portadores de Cruces.

Sin el peso de una Cruz el hombre no es todavía sí mismo.

El hombre se manifiesta en el dolor.

Y Yo, mirando en el corazón de ese hombre, veo qué le ha aportado el dolor y, si le ha llevado amor, Yo le doy Amor.

 

Escucho siempre a quien Me habla, a quien Me busca. Siempre extiendo Mis brazos a quien Me pide.

 

En verdad, criaturas Mías todavía de la tierra, os digo que tengáis confianza y fe en Mi porque Yo os Amo.

 

No todo es dado a conocer a los hombres, ya que no es para la mente de materia el conocimiento.

Os revelo cosas que pueden abriros los corazones a la gran esperanza, os envío la Fe, eso sí, pero no puedo describir con palabras humanas las historias y las maravillas del Cielo.

Por ahora os digo que os preparéis, quien con la escritura, quien con la palabra, quien con las obras, todos de común acuerdo, en armonía entre vosotros.

Yo os diré siempre lo que deberéis hacer, os enviaré siempre Yo a quien os debo enviar. Obrad en amor y armonía confiados en Mí.

La armonía dada por Nosotros a quienes saben comprender el Amor.

 

No es extraño que Yo hable a criaturas de la tierra; siempre he hablado.

Lo extraño es que Mis criaturas no sepan entenderme.

 

Si Yo, vuestro hermano, unido a Mi Padre y al Espíritu de Amor, si Nosotros, la Trinidad, somos los “Creadores”, soy el “Creador”, es el “Creador” del universo, existo, existimos en el Universo; por eso es que vosotros formáis parte de él y de Nosotros.

 

Así, hombres, siempre se os han enviado palabras, muy a menudo no oídas, porque vosotros, de materia, oís lo que vuestra materia percibe.

¡Solamente quien, merced al dolor de la materia, se desprende, alcanza a sentir las voces del silencio!

Y en el silencio está todo, es en el silencio donde se dicen las palabras al espíritu.

Así, Mis “pequeños Apóstoles” que Me sabéis sentir en el silencio, os he escogido siempre entre los que viven en el dolor y que han comprendido la grandeza del espíritu sobre la poquedad de la materia.

En verdad os digo que Yo os allano el camino.

 

12 de Mayo de 1973

 

 


[1] N.T. El Antiguo y Nuevo Testamento forman el canon oficial de las Escrituras refrendado por la Iglesia. Además de la Escritura y aparte de la Tradición, que no es libro, según autores que comentan la Dei Verbum del Concilio Vaticano II, apuntan otra fuente de revelación que se puede referir al contenido de la Venida gloriosa del Señor, (Cfr DV 4) que no podrá ser clasificada como privada. Pero la Iglesia no excluye la posibilidad de otras comunicaciones privadas como es el caso de muchos Santos canonizados en cuyo proceso se examinan exhaustivamente dichas comunicaciones y escritos.

 

59. [198]- ¿A quién doy la Cruz para traerla hasta Mí? ¡A los más queridos!

 

¡En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!

Con esta Cruz va adelante el Cristiano.

¡Con el recuerdo de la Cruz el hombre acepta su prueba!

¿A quién doy la Cruz para traerla hasta Mí?

¡A los más queridos, puesto que he visto dentro de sus corazones!

Y en sus corazones he encontrado el amor. Este amor lo he hecho Mío en ellos, y a ellos he dado más que a otros.

He dado a los más amados la prueba, o sea, el camino adecuado para llegar hasta Nosotros.

Esta Cruz amadla y recordad cada vez que os hagáis la señal de Mi Cruz, Mi último suspiro en aquel Madero.

Así aprenderéis a conocerme todavía mejor y, conociendo, Me amaréis.

¡Y no tendréis dentro de vosotros la rebeldía ni la protesta, porque sabréis!

¡Sabréis que la carga que os doy es por amor, sabréis que os será cambiada por esa inmensa alegría prometida, que no se puede describir mientras estáis en la tierra!

¡Demasiado grande para la mente terrena! ¡Demasiado luminosa!

 

Tú, Mi ovejita, rosa blanca de Myriam, tú te preguntas muchas veces el por qué de esta Gracia, te la he regalado porque no podía ver un dolor tan grande y no podía llamarte Conmigo todavía para evitártelo, de ese modo te he dado en la tierra, por voluntad de Mi Padre y del Espíritu de Amor, un poquito de Cielo para tu esperanza.

Mi Excelsa y Dulcísima Madre ha intercedido ante Ellos para dar una alegría a tu hijo, que no podía gozar de su infinita Gloria si tú y L. no teníais ya esperanza!

He aquí la vía que ha llegado así a lo alto: tu dolor, tu hijo, Myriam dulcísima y Nosotros Trinidad.

 

Yo puedo hacer y dar todo. ¡Yo soy el milagro! Y a ti te he dado algo que he dado a poquísimos, a través de todos los tiempos.

Observa el Cielo en una noche estrellada, en medio de tantas estrellas luminosas, mira una sola de las iluminadas por Nosotros, aquella pequeña estrella es como tu espíritu, tú eres esa estrellita, con el corazón de mamá que ha sabido llegar, con fortaleza, la Fe escondida, la confianza, aun cuando rebelde, hasta el corazón Mío.

 

Ese corazón humano que late a la par del de todas Sus criaturas dolientes.

 

La voluntad de Mis criaturas Me sirve para poderlas ayudar.

Y a las criaturas muy golpeadas les doy siempre una recompensa ya en la tierra.

 

A ti y a L., unido a ti, en cuerpo y espíritu, he dado mucho.

Dad de ello gracias a todos Nosotros del Cielo.

 

En verdad os digo que sois criaturas más amadas desde el Cielo que desde la tierra, es esto un privilegio, ya que teniendo en el Cielo a quien más os ama, siempre ayudará a vuestro espíritu y lo enaltecerá.

Es mejor sentirse solos en la tierra, pero unidos a seres ya del Cielo.

 

De los seres del Cielo llega el auxilio para el espíritu, de los de la tierra viene ayuda de cosas para la tierra destinadas a pasar.

 

Como el agua del río pasan las cosas de la tierra en su tiempo que no se detiene, que no retorna.

Como la Luz eterna permanecen las cosas del espíritu.

 

Yo soy Luz, e inundo la tierra de Mi Luz.

Por ello estoy en toda criatura, estoy en el aire, en el viento y en el cielo estrellado, estoy en toda belleza, soy vuestro aliento, soy vuestro pan, soy vuestras plegarias.

 

3 de Junio de 1973

 

6. [185]- La elección fue hecha por Mí sobre el madero de la Cruz. ¡En aquel dolor vi a cada criatura en cuerpo y espíritu, vi las acciones de todas, sufrí y gocé por ellas!

 

La elección fue hecha por Mí sobre el madero de la Cruz. ¡En aquel dolor vi a cada criatura, sufrí y gocé por ellas!

¡Así escogí a los que debían llevar al mundo Mi Amor a través de Mí, en todo tiempo y para todos los tiempos!

¡Hombres, mujeres, y también jóvenes y niños!

Son muchos los caminos del Amor que a través de Mí, os conducen hasta Mí.

¡Yo debía elegir! ¡Esa elección es un derecho y también un deber Mío!

Y vosotros, elegidos para llevar el Amor al mundo, dejad que os guíe. Vivo en vosotros y en vosotros actúo.

¡Vosotros que lleváis en el corazón una Chispa Divina, que actúa por vosotros, no hagáis nada en solitario!

 

Todo os será preparado y mandado a la hora exacta, en el momento apropiado. Vosotros abandonaos a Mí y confiad en Mí.

Vosotros, que obráis abajo unidos a los Arcángeles que, desde lo Alto, os guían Conmigo. Vosotros tenéis Mi camino y Mi Verdad.

Os la otorgaba mientras estaba sufriendo, os la entregaba y la confiaba a vosotros, que sois a Mi imagen y semejanza, por el regalo que os he querido hacer de la bondad, de la caridad y del Amor.

Vosotros sois Mis discípulos, Mis Apóstoles, porque todavía hacen falta Apóstoles, no basta para los hombres todo lo que se ha hecho y escrito. ¡Los hombres quieren testimonios vivos!

 

Yo os envío, Mis testimonios vivos para llevar la Fe, que es la única fuerza de las criaturas y el único medio para conducirlas a Mí.

 

19 de Enero de 1973

 

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