33. [372] – Mirad siempre hacia Mi Cielo, la tierra engaña.

 

Criaturas Mías, seguid adelante hacia lo alto. Venid hacia Mí. Mirad siempre hacia Mi Cielo; la tierra engaña.

No ya la tierra, sino la obra de los hombres.

Es observando la naturaleza como podéis vislumbrar el signo de la eternidad. Esa señal no está en las acciones humanas cuando no son acciones dignas, y eso es lo que Me duele. Vosotros no juzguéis, rogadme por ellos. Yo escucho vuestras preocupaciones, sé cuánto lamentáis esa fuente de alegría y de vida que fue, en la tierra, Armando; ahora es una fuente de alegría y de vida en mayor medida, y eterna, porque vosotros, obrando con él, lo volveréis a encontrar tal como os dejó; apenas se produzca vuestra llegada a la eternidad, en el instante final de vuestro camino terrenal, él os espera a Mi lado.

 

Poder ver lo que vendrá, saber vislumbrar ya la gloria que os espera, es un regalo que te he hecho a ti, G., y del que el primero a formar parte es L.,[1] porque habiendo permanecido a tu lado le he querido dar esta gracia.

Estas Palabras, solamente para vosotros dos, son verdad de Fe[2].

Yo nunca pronuncio palabras vacías; cada frase Mía es una verdad que os revelo por gracia. Esta gracia regalada a vosotros debe haceros comprender Mi amor.

Yo no soy juez ni castigador, soy amor y Luz.

Vosotros, Mis ovejitas, que podéis parecer seres iguales a los demás, entre miles y miles de criaturas tenéis un don que os enaltece. [3]

Haced buen uso de él; permaneced tomados de la mano y con los corazones unidos, hasta que os volváis a encontrar unidos a Armando, en Mi Luz.

 

11 de Abril de 1973


[1] N.T. Toda esta obra se dirige a los hombres a través de unas personas concretas citadas al principio discretamente con una letra o bien por un nombre, que eventualmente servirá de contraste con la realidad humana en espacio y tiempo, lejos de lo puramente imaginario.

 

[2] N.T. La palabra de un vidente se aceptará por parte de los demás libremente y con “fe humana”. Por el contrario la persona a la que el Señor hace sus confidencias, cree directamente a Dios con una fe superior que obliga su conciencia a aceptarlo como objeto de fe.

 

[3] N.T. La gracia en la Historia de la Salvación es libre por su naturaleza en quien la da y quien la recibe. El hecho de recibirla y cooperar a ella fundamenta en la criatura la condición de favorecida y acreedora de un mérito (Cfr. Lc 1, 28-30)

 

39. [360]‑ Fuera de la tierra no existe el tiempo ni la distancia.

 

El tiempo que existe solamente en la tierra para señalar vuestro paso, en lo alto, fuera de la tierra, no existe.

Sin embargo Yo, criatura Mía, cuando vengo hacia ti, contigo y en ti, me tomo un poco de tu tiempo y lo hago Mío.

Fuera de la tierra no existe el tiempo ni la distancia, no obstante, viven en la más amplia libertad de espacio y son felices los que fueron justos en la tierra, los que fueron puros.

Por eso los puros, los felices, están más cercanos a los puros de la tierra.

En verdad te digo que todo esto para vosotros permanece en el misterio, porque tenéis mente y carne humana.

 

28 de Abril de 1973

46. [380]‑ Todos los males de la tierra serán olvidados cuando se obtengan los bienes del Cielo.

 

 

Cada palabra Mía es Verdad, porque Yo soy Verdad, cada palabra Mía es Luz, porque Yo soy Luz, toda palabra Mía es Vida porque Yo soy Vida.

Y la Verdad, y la Luz y la Vida no son de la tierra sino del Cielo, que ha sido creado para que el hombre puro de espíritu forme parte de él y goce de la Verdad, de la Luz y de la Vida.

Vosotros de la tierra a menudo os preguntáis el porqué de muchísimas cosas que os parecen injustas y crueles, hasta el punto de dudar de Mí, de Nosotros.

Sin embargo, todo resultará transparente de luz y Verdad cuando paséis de la tierra al Cielo, cuando tengáis visión tendréis conocimiento, no tendréis ya dudas acerca de Mí, de Nosotros, de las injusticias y de la crueldad.

Felices los que sufren; vale la pena sufrir durante breves años terrenos para gozar después eternamente todo lo que pertenece a los cielos.

¡Y pasarán al olvido todos los sufrimientos de la carne y del espíritu, mientras que no será olvidado nada de lo que haya servido para alejar al hombre de Mí!

¡Y todos los males de la tierra serán olvidados cuando se obtengan los bienes del Cielo,!

Yo no soy injusto, no soy cruel, ¡soy el imponderable!

 

La justicia no es de la tierra, como no es de la tierra la paz, como no es de la tierra la Luz.

Dad gracias siempre por todo lo que poseéis en el bien y en el mal, dad gracias por lo que veis y, sobre todo, dad gracias vosotros que tenéis Mis Palabras.

Palabras de Luz que os darán Luz, que os allanarán vuestro camino, que os conducirán entre Mis brazos,

Y no preguntéis, no os planteéis dudas. No las quiero de vosotros.

De vosotros quiero Fe, de vosotros quiero certeza, de vosotros quiero serenidad y aceptación. ¡De vosotros quiero todo el amor que Yo os he dado!

 

14 de Mayo de 1973

48. [365]‑ Lo infinito de Mi Reino es maravilla infinita.

 

Las nubes, ¿qué son las nubes?

Espuma, copos, condensaciones en el aire, son mucho más que eso: son los sillones, las cunas, los lechos de los Ángeles; sobre las nubes rosadas, cómodamente, ellos gozan del infinito, ven cielos in­mensos y maravillosos colores, oyen músicas divinas, perciben cosas de la tierra y del Cielo.

El hombre de materia considera todo con palabras materiales y las nubes: estratos, cúmulos, cirros, según su forma son para el hombre las nubes.

Los Ángeles van a donde quieren y permanecen donde les place.

A veces, Nosotros del Cielo, Nosotros Trinidad, vemos mecerse, sonrientes y felices, sobre las nubes rosadas, a los regordetes querubines, vemos dormir a los Serafines sobre las nubes blancas y vemos a los Arcángeles charlar y reír entre ellos con voces juveniles de tono limpio y diferente, los oímos reír con esas carcajadas que son solamente de los jóvenes sanos y despreocupados.

¡Qué maravilla el Cielo Nuestro!

Que será también el vuestro, si lo queréis.

Vemos ancianas madres, ya no más ancianas, vemos artistas que continúan con su arte.

Yo os revelo un. poco de este mundo armonioso para volveros ansiosos de conquistarlo.

Criaturas Mías, en verdad os digo que lo infinito de Mi Reino es maravilla infinita.

 

16 de Mayo de 1973

 

 

50. [371]‑ Muchos de los que pasaron antes que vosotros están ya salvos y felices entre Mis brazos, ellos contemplan la tierra sin pesares, porque solamente más allá de la tierra está todo lo que el hombre puede desear.

 

Criaturas Mías, creadas por Mí y fruto de Mi voluntad, Yo soy el heredero del Padre y Me ha sido confiada vuestra salvación.

Muchos de los que pasaron antes que vosotros están ya salvos y felices entre Mis brazos; ellos contemplan la tierra sin pesares, porque solamente más allá de la tierra está todo lo que el hombre puede desear.

He aquí Mi mundo, y su mundo.

Armonía, belleza, cielos infinitos, infinitos afectos, fuera el temor, certidumbre, no más la espera incierta de cosas desconocidas y, en suma ¡luz, luz, luz!

¡No puedo describir con palabras humanas tantas cosas bellas, para que las mentes humanas las puedan comprender!

Yo soy el heredero de Mi Padre, de Él he recibido como herencia un rebaño; la grey humana Me pertenece.

Y las ovejitas blancas, las grises y las negras, a todas querría en Mi redil al final de su jornada.

Alguna se pierde, alguna no quiere entrar, otras vienen que ya a lo largo del camino sabían ya dónde estaría su meta. ¡Saber cuál es la meta!

¡Esto, para el hombre, es fuente de salvación! Mirar directamente hacia la meta: eso es, para el hombre, fuente de certeza. Desde hace muchos años el hombre está distraído de todo lo que puede conducirlo al bien.

Falsos valores le hacen perder la visión correcta; ¡los valores de la tierra!

Y las cosas de la tierra no son jamás para el Cielo.

Y el hombre no es para la tierra, sino para el Cielo.

Yo vengo a explicar a los hombres de estos tiempos cosas que ya deberían saber desde los tiempos de los tiempos. Palabras sencillas y claras para los que no saben entender la sencillez y la claridad de la vida terrena.

Dos palabras: Fe y aceptación.

De este modo, todo será claro y simple. Y vosotras, ovejitas, volveréis todas al redil.

Y vosotros, hombres, vendréis todos a la gloria.

En verdad os digo que en Mí está el secreto de vuestro camino terreno.

En verdad os digo que para vosotros soy Padre y Hermano.

En verdad os digo que Yo, el heredero de Mi Padre, os preparo el aprisco, Yo, vuestro Pastor, vuestro Salvador, vuestro Cuerpo y vuestra Sangre.

En verdad os digo que sois parte de Mí y que también os salvo a través de Mí Cuerpo y de Mi Sangre.

 

22 de Mayo de 1973

 

 

57. [359]‑ Los muertos son aquellos que todavía deberán vivir, y son los que no podrán vivir.

 

Los muertos son aquellos que todavía deberán vivir, y son los que no podrán vivir

No viven aquellos que, estando todavía en la carne, no tienen todavía visión de Mí.

Los que están todavía en la carne no viven aún sino que se preparan a vivir.

Y se preparan a vivir a través de sus acciones.

¡Si sus acciones son claras, son límpidas, sus espíritus son puros y vivirán!

¡Si sus espíritus están ahogados por su materia, sus sentimientos son la envidia, la perversidad, la avaricia y morirán!

La vida y la muerte no son de la tierra.

La vida y la muerte son del más allá.

 

31 de Mayo de 1973

12. [373]‑ La eternidad es el regalo de Mi Padre y del Espíritu Santo.

 

La eternidad es el regalo de Mi Padre y del Espíritu Santo.

Es el regalo de la Trinidad al hombre. La vida terrera que, en resumidas cuentas, no es vida de Verdad sino de prueba y de paso, no es más que un breve viaje temporal del hombre, que debe conquistar la vida de Verdad.

 

Eternidad, don hecho al hombre por Quien lo ha creado, la vida de Verdad, la visión de todo, la vida que permanece fuera del tiempo, de todo espacio, de todo límite.

¡Más allá de todo temor, la libertad!

No obstante, habiendo Nosotros regalado al hombre esta maravilla de vida, le hemos dado e! tiempo para merecer Nuestro don.

Todo hombre puede alcanzar la Eternidad si lo quiere.

Nuestro don es la visión, Nuestro don es el Universo bajo su poder.

Seréis los más cercanos a Mí, vosotros hombres vivos.

Los muertos serán tales porque no tendrán visión y no serán dueños del universo.

Los Ángeles tendrán, como siempre han tenido, el puesto adjudicado por Mí.

Los Ángeles que pasaron por la tierra como muchachos y niños estarán cerca de Mí, cerca de vosotros, en vosotros.

La Comunión de los Santos, de los Ángeles, de los hombres de buena voluntad será la armonía eterna, que es el don más grande.

Porque lo es todo, es el lugar en Mi corazón, es el lugar entre los brazos de Mi Padre, es el lugar en la luz del Espíritu de Amor.

 

6 de Febrero de 1973

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