13. [305]- El don más grande que Mi padre, Yo y el Santo Espíritu de Amor hacemos a los hombres, es la Fe.

 

El don más grande que Mi padre, Yo y el Santo Espíritu de Amor hacemos a los hombres, es la Fe

Es un don para la vida terrena y, sobre todo, para obtener la vida más allá de la vida.

La vida de Verdad, que es el don otorgado a los hombres para que, en unión con los otros espíritus puros, y con Nosotros, la Trinidad, lleguen a ser los amos del universo creado para el hombre.

¡La vida que os he dado más allá de la vida!

Sed dignos de ella, estad siempre preparados a la posibilidad de entrar libres en esa vida que os espera

¡Don de Fe!

Yo os he dado la Fe para la salvación.

 

Se la he dado a algunos por intuición, a otros por pureza, y a otros, mediante la santificación del dolor.

¡Todos vosotros, hombres, sois trabajadores de Mi viña!

¡Quiero a todos en Mi corazón!

Os abro los brazos y os espera al final de vuestra jornada.

 

13 de Febrero de 1973

11. [353]‑ Vendrán días de tristeza y de terror.

¡Y vendrán días tristes y días de terror!

Para los hombres incrédulos, así creerán.

El que cree no tiene miedo, ¡el que cree ya está fuera de todo lo que pasa! En verdad os digo que, para el hombre, lograr creer hasta el punto de vivir apartado de la tierra, ya es señal de santidad.

La santidad es muy distinta vista desde lo Alto, ya que un ser que puede parecer no bueno, no paciente, no penitente, puede ser mejor que cuanto aparenta otro que basa su Fe y su Religión en su miedo hacia Mí.

 

Yo amo a quien Me ama, no a quien Me teme.

Para llegar a amarme es necesario atravesar los caminos más difíciles, que son el sufrimiento y el dolor.

En el dolor y el sufrimiento el hombre se rebela contra Mí, pero Yo, estando siempre en su corazón, aguardo en un rinconcito oscuro de ese corazón el instante en que la rebelión se transforma, primero en aceptación y luego en amor por Mí.

Porque Yo voy al encuentro del que sufre, aun en rebeldía, y consigo siempre traer al que sufre entre Mis consoladores brazos; entonces, hablo al corazón doliente y le hago Mis promesas de una alegría futura.

Aquellas promesas Yo las mantengo.

Yo no digo palabras inútiles, no digo más que las cosas que mantendré, Yo no hablo sino después de haber mirado en el rincón más oscuro de los corazones.

Vosotros habéis llegado hasta Mí porque he mirado en vuestros corazones.

Nunca más estaréis solos.

Los hombres que viven Conmigo nunca tendrán necesidad de vosotros para vivir después en Mí

 

2 de Febrero de 1973

9. [317] – Creer es mejorar, a través de lo que solamente Yo puedo hacer por los hombres.

 

Los milagros son Mis testimonios para dar Fe a los hombres.

Viendo con sus ojos cuanto sucede sin que se pueda comprender ni explicar humanamente, los que muchas veces fueron incrédulos no pueden dejar de sentir dentro de sus corazones la llama de la Fe.

Y creer es mejorar, a través de lo que solamente Yo puedo hacer por los hombres, y solamente Mi Padre y el Espíritu de Amor.

Ningún hombre puede hacer lo que no le es dado hacer humanamente.

En un tiempo lejano, realizaba milagros visibles para muchos; luego, cuando al hombre debía bastarle con Mi historia, los milagros fueron para particulares; y ahora que se deben abrir los corazones y las mentes humanas a revelaciones, tendréis milagros reveladores.

El Padre Pío fue un milagro Mío revelador, pero muchos no han querido aceptarle ni creerle; sólo quien se le ha acercado y sólo quien se ha beneficiado del milagro, ha hecho tesoro y Fe de lo que ha visto y oído.

Mis “pequeños canales” son otros de Mis milagros, primero para pocos, después para muchos, cuando Mis palabras vayan por el camino querido por Mí.

Los milagros algunas veces son curaciones que no suceden por el portento milagroso del curado sino que siempre son para dar testimonios de Mí.

 

También estos milagros frecuentemente se presentan trastocados por hechos físicos, aun cuando sin explicación científica, porque tú ya sabes que la ciencia llega sólo hasta donde llega la mente humana de materia.

 

La ciencia es materia, el milagro es Mi voz.

Y esta Mi voz ha llegado milagrosamente hasta ti, para que puedas tener fuerza en tu dolor. Ni siquiera deberías probar el dolor, solamente esperar el gozo. Eres una criatura humana y no puedo ni quiero pretender tanto, ¡tú que cambiarías de buena gana este milagro por lo que has perdido!

 

Te comprendo, pero te quiero hacer entender que la vida pasajera no es, y la que te espera será para siempre.

Los milagros siempre son para la vida que te espera, aunque parezcan para la tierra.

 

1 de Febrero de 1973

 

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