Los milagros son Mis testimonios para dar Fe a los hombres.
Viendo con sus ojos cuanto sucede sin que se pueda comprender ni explicar humanamente, los que muchas veces fueron incrédulos no pueden dejar de sentir dentro de sus corazones la llama de la Fe.
Y creer es mejorar, a través de lo que solamente Yo puedo hacer por los hombres, y solamente Mi Padre y el Espíritu de Amor.
Ningún hombre puede hacer lo que no le es dado hacer humanamente.
En un tiempo lejano, realizaba milagros visibles para muchos; luego, cuando al hombre debía bastarle con Mi historia, los milagros fueron para particulares; y ahora que se deben abrir los corazones y las mentes humanas a revelaciones, tendréis milagros reveladores.
El Padre Pío fue un milagro Mío revelador, pero muchos no han querido aceptarle ni creerle; sólo quien se le ha acercado y sólo quien se ha beneficiado del milagro, ha hecho tesoro y Fe de lo que ha visto y oído.
Mis “pequeños canales” son otros de Mis milagros, primero para pocos, después para muchos, cuando Mis palabras vayan por el camino querido por Mí.
Los milagros algunas veces son curaciones que no suceden por el portento milagroso del curado sino que siempre son para dar testimonios de Mí.
También estos milagros frecuentemente se presentan trastocados por hechos físicos, aun cuando sin explicación científica, porque tú ya sabes que la ciencia llega sólo hasta donde llega la mente humana de materia.
La ciencia es materia, el milagro es Mi voz.
Y esta Mi voz ha llegado milagrosamente hasta ti, para que puedas tener fuerza en tu dolor. Ni siquiera deberías probar el dolor, solamente esperar el gozo. Eres una criatura humana y no puedo ni quiero pretender tanto, ¡tú que cambiarías de buena gana este milagro por lo que has perdido!
Te comprendo, pero te quiero hacer entender que la vida pasajera no es, y la que te espera será para siempre.
Los milagros siempre son para la vida que te espera, aunque parezcan para la tierra.
1 de Febrero de 1973