43. [350]‑ Lo que fue escrito en las Sagradas Escrituras ha sucedido, sucede y sucederá, de la misma manera, el Apocalipsis sucederá.

 

Todo aquello que fue escrito es verdad.

Lo que fue escrito en las “Sagradas Escrituras ha sucedido, sucede y sucederá.

Lo mismo el Apocalipsis.

¡Sucederá!

Los tiempos del fin ya han comenzado.

Los tiempos de los hombres no se comparan con la edad de los hombres sino con la edad de la tierra, y la tierra es antigua.

Todo lo que es de materia acabará.

Todo lo que es del espíritu permanecerá.

¡El Apocalipsis es verdad!

La verdad de aquel final preanunciado por Juan y visto por Juan.

Ha comenzado el tiempo del Apocalipsis.

Vosotros lo estáis viviendo.

Por eso se están reuniendo los vértices principio–fin.

Por eso se abren los espíritus como se abrieron en el tiempo en que los hombres oían la “GranVoz” de Mi Padre.

Criaturas, esta revelación es muy grande.

Os la he regalado por amor

Y porque es justo que sepáis que estáis viviendo el comienzo del Apocalipsis.

En verdad os digo: todo lo que está expresado en las Sagradas Escrituras se ha realizado, se realiza y se realizará.

 

7 de Mayo de 1973

44. [382] – “Los purísimos espíritus eternos”, al no haber sido nunca hombres de materia, no saben qué es la materia.

 

¿Quién puede conocer, desde la tierra, los misterios del universo y los del infinito?

Casi nadie en la tierra; solamente los pocos elegidos por Mí, que hablan por Mí y pueden tener revelaciones, lo que sucede en lo alto no lo puede decir el que no tiene Luz, hasta que no esté más en la tierra sino en lo alto.

¡Por eso los pocos elegidos, los pocos escogidos, no son creídos!

El estudio de las cosas del Cielo solamente es valedero ateniéndose a las interpretaciones de las Sagradas Escrituras, sabiendo dar adecuadas interpretaciones a los dos textos, el “Antiguo” y el “Nuevo”, en lo demás, pueden saber cosas del Cielo criaturas pequeñas, humildes, ignorantes, que reciben Mi predilección y Mi Luz.

Y estas cosas del Cielo que, a veces, revelo a Mis dulces ovejitas, pueden ser “grandes revelaciones” que nadie podría comprender a través de la mente terrena.

¡Solamente con Mi Luz! Así pasa con Mis Ángeles y su historia.

 

No todos los Ángeles son seres de puro espíritu desde su creación.

En la inmensa lucha contra el mal, hay Ángeles de puro espíritu desde la eternidad y Ángeles que pasaron por la tierra como niños,[1] porque es útil su breve experiencia terrena para poder comprender y dar consejos a quien está en la tierra.

Los “purísimos” espíritus eternos, al no haber sido nunca hombres de materia, no saben qué es la materia.

También Yo, para conocer a la humanidad, para conocer sus debilidades, fui engendrado por Mi Padre para ser enviado entre los hombres.

 

¿Quién es más que DIOS?

Por eso los Ángeles, no siendo más que DIOS, están conformados por purísimos espíritus eternos y por niños puros de espíritu que vivieron en la tierra en diversas épocas, desde la Creación en adelante. También en los Ángeles existe la imagen de la Trinidad Santa.

Dentro de sus jerarquías existe el pensamiento y la acción, existe la mente y existe el corazón, unidos por el Espíritu de Amor, que los hace obrar en su gran misión.

El Espíritu de Amor une a los Ángeles de puro espíritu eterno con los Ángeles jóvenes puros. Los primeros disponen, luego de haber pensado, y los segundos obran en la tierra con actos de consejo y de salvación.

¡Criatura, una vez más, en Verdad te digo que tú no estás para pensar, sino Yo para revelar![2]

 

10 de Mayo de 1973

 


[1] N.T. Concepto y expresión ya empleados por Jesús en el Evangelio: “los que alcancen a ser dignos de tener parte… en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios…” (Lc 20, 35-36)

 

[2] N.T. La relación del ser que escucha a Dios es de fe y obediencia basada en la dignidad de quien lo revela. En lugar de cavilar y razonar sobre lo que Dios le dice, escribirá con sencillez

su palabra y de igual modo será beneficiosa esta actitud para el espíritu de quien después pretende alimentarse con lo que lee.

 

 

 

61. [287]- A los hombres les basta la “Sagrada Escritura”, y basta aun menos: su buena voluntad en el obrar bien .

 

Criaturas que Me escucháis, que creéis en Mis palabras, que sabéis atesorar estas palabras Mías.

A vosotros os revelo cosas del Cielo que ninguno conoce en la tierra, sino aquellos como vosotros, esparcidos por todo el mundo, que sienten Mi voz y poseen Mis revelaciones.

Esto es un don de gracia, estas son promesas de verdad, esto es Mi estar en vosotros.

¡Sois pocos los que oís estas palabras, sois pocos los que las guardáis y son pocos los que creen en vosotros y comprenden que Yo estoy en vosotros!

¡Seguid adelante sin temor, no tengáis miedo del juicio de los demás, de los que no os creen ni creen que Yo esté en vosotros!

 

Escuchad siempre Mis palabras y haced partícipes de ellas a los que creen,, un don también para ellos, también para ellos una promesa de Gracia,

La Religión sabe y os puede dar mucho pero, este mucho, aun pudiendo bastar para el justo que amando al prójimo, vive según Nuestro deseo, es solamente una gota en el mar inmenso y misterioso de aquello que en la tierra se llama el más allá.

 

¡Los misterios no son para el hombre, al hombre le basta la “Sagrada Escritura” y basta menos aún: ¡su buena voluntad en el obrar bien!

 

Sin embargo Yo a vosotros, elegidos, os hablo de estos fascinantes misterios de vuestro futuro.

Y a las preguntas de los Sacerdotes sobre la salvación, agrego que vosotros debéis considerar todo esto como una indulgencia que queda impresa en su espíritu.

Entonces, ante la perplejidad que puede crear el pensamiento expresado por Nosotros acerca del Bautismo[1], Yo en verdad os repito que es así, porque es justo que sea así.

Y todo lo que Yo vengo a decir es verdad de cosas para el bien de los espíritus, y los “Sacramentos”, y la “Misericordia”, y también la “purificación” más allá de la tierra.

Muchos tienen la “purificación” en la tierra.

Para estos “muchos” existen las conocidas palabras:¡Felices los que lloran, serán consolados!

Cada hombre tiene su modo más adecuado de purificar el propio espíritu.

O ya en la tierra, o bien en el más allá.

Solamente los “escogidos”, los puros de espíritu, los santificados en la tierra, los jóvenes y no todos, los bienaventurados afligidos, pueden alcanzar lo alto ya purificados.

¡Vale la pena para todo hombre la fatiga de la purificación para obtener luego el “premio grande”, la gran libertad, la Visión Eterna!

En verdad os digo que todas estas son promesas Mías de Gracia.

 

6 de Junio de 1973

 

 


[1] Véanse, mensajes 56. [341], 58. [342] y 430. [50 tris]

 

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