5. [47] – Vosotros, reyes Magos, que dais a los demás lo mejor de vosotros mismos.

 

¡Vosotros que lleváis el amor al mundo, Yo os conozco desde siempre!

El Amor que lleváis es el bien que sabéis hacer a los demás con palabras y obras.

¡Sois vosotros los que lleváis el oro, el incienso y la mirra! ¡Vosotros, reyes Magos, que dais a los demás lo mejor de vosotros mismos, como hicieron los Reyes que, regalando sus preciosas ofrendas a un humilde niño Rey, fueron un ejemplo del saber dar!

Caridad es dar, dar, dar.

Estas locuciones, de muchos y diversos seres del Cielo, siempre han dicho: dar es caridad.

Pablo, Mi Pablo, Francisco que daba con gozo y palabra, Tsing, que dio su rica y cómoda vida por la Religión Católica, la verdadera, la más Santa y responsable. ¡Verdades dogmáticas!

¡Cosas que a menudo pueden parecer leyendas al hombre que vive en la tierra sin el encanto de la Fe! Son muchos Mis “canales” preferidos. Seres humanos santificados y purificados por el dolor, seres de pura fe, flores, plantas, animales, luz y sombra. Todos los caminos llevan al Padre.

A través de caminos diferentes, cada uno, si quiere, puede llegar hasta Sus brazos y habitar en Su corazón.

Mis canales son las “voces arcanas” que te hablan.

¡Mis “canales” son Mis Arcángeles que te protegen, Mis “canales” serán hombres y mujeres que enviados por Mí para escucharme a Mí a través de ti, harán tesoro de Mis palabras!

 

Epifanía de 1973

 

3. [39] – Nací en esta noche en la tierra para volver a la eternidad.

 

Criaturas de la tierra que iréis a la Eternidad, en esta noche nacía en la tierra para volver a la Eternidad y para que vosotros Me sigáis a la Eternidad que os he dado.

Te hablo como siempre, tú Me sabes oír.

Te hablo para darte Fe y fortaleza.

Tenías necesidad de ayuda y Yo te la he dado bajo la forma de “voces arcanas”, y al fin, con Mi voz.

Dentro de vosotros está siempre Mi voz.

El secreto de la vida que pasa, es saberme oír, y la vida pasará para vosotros serena, en cualquier circunstancia.

Sabed que al final de la vida terrena os espero para manifestarme a vosotros, y vosotros viviréis de Mí.

Yo estoy en el corazón de los hombres, vivo en cada hombre y cada hombre vive en Mí.

Yo estoy en la naturaleza, en la luz, en el sol, en la noche estrellada y en las olas del mar. Yo vivo en cada cosa y toda cosa vive en Mí. ¡No te he dejado sola en el dolor![1]

Te he tendido la mano para que tú Me encontraras a través de las “voces” que desde lo Alto he permitido hacerte oír.

La vida existe más allá de la vida que pasa; allí estaremos todos para acogerte. Todos Mis Arcángeles y Ángeles, todas las criaturas más amadas te esperan.

Tú tienes la criatura más amada en la “Luz de la Gloria”.

No seas más rebelde, acepta y no llores.

Yo te envío la serenidad. Recíbela en tu corazón y dásela a L.

Este es un regalo Divino Mío para no ver más tus lágrimas.

He permitido una cosa rara, increíble para los hombres, fácil para Mí.

Todo puede suceder si lo quiero.

He querido hacerte un regalo. Un don de palabras de Fe Viva.

 

Nochebuena de 1972

 

 



[1] N. de T.: Por ser uno de los primeros mensajes, se advierte un marcado acento personal hacia el alma dolorida que los recibía. Ver la Advertencia y la Introducción. Este en concreto en la primera edición italiana figura en APÉNDICE de MENSAJES PERSONALES para la vidente, para consagrados y para laicos. Lo mismo se puede decir y se ha de tener presente al leerlos, de cuantos en su notación secundaria lleven un número comprendido entre el 391 y el 427.

 

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