¡Espíritu de Amor que desciendes como una llama a iluminar las mentes humanas!
¡Tú que haces de tal manera que el hombre iluminado por Ti, vea!
¡Bienaventurado el hombre que ve, porque verá!
¡Tú, Espíritu de Amor que, unido a Mi Padre y a Mí, Hijo de Cuerpo y Sangre, velas sobre los hombres!
¡Tú, Espíritu de Amor que has dado la Luz a muchas criaturas que, con Tu luz, con la benevolencia del Padre y con Mi Amor de Hermano humano, han podido dar a los demás la Luz Tuya!
¡Espíritu de Amor que vivificas los mundos, que creas, que iluminas, que das!
Yo soy Tú, Tú eres Yo y eres Nosotros, que unidos en el Amor por la humanidad, la iluminamos.
Pentecostés, 1973