25. [160] – “Jesús, lleno del Espíritu Santo, partió del Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto”. (Lc 4, 1)

 

Hay tanto para meditar sobre el tiempo de la Cuaresma, el tiempo del dolor humano, ya que Mi dolor de hombre es el de todo aquel que Me ha pedido, sabido o querido conocer, y reconocer en Mí al Redentor.

El dolor redime, el dolor es sacrificio, plegaria, y puede llegar a ser santidad.

Con el dolor, el hombre adquiere espiritualidad.

Yo he querido Mi dolor para regalarlo a todos vosotros para que, cuando por gracia y por voluntad Divina ese mismo dolor, bajo muy diversas formas, golpee a vuestros corazones temblorosos, podáis comprenderlo y aceptarlo.

Si Yo, Hijo Unigénito de Dios nacido para morir en la Cruz, he aceptado el dolor por vosotros, también vosotros debéis aceptar el vuestro, sea grande o pequeño, y la congoja y la carga de la fatiga y del renunciamiento, y aceptar todo lo que Nosotros hemos querido por nuestro amor hacia vosotros.

 

Hombres, deberíais meditar tanto en el triste periodo del Calvario, y luego gozar en la Pascua de Resurrección, porque en Mi Resurrección podéis ver la vuestra y la de vuestros seres queridos.

 

La visión de Mi Cuerpo de Luz Resucitado deberá ser para toda criatura, el símbolo de su esperanza.

¡La esperanza que os hará ver más allá de lo que pasa, del dolor, del cansancio, de la fugaz alegría!

 

Más allá de vuestra vida tercena existe la Resurrección.

También sobre esto hay mucho que meditar para que, de esa manera, vuestra futura alegría os pueda pertenecer ya un poco.

El violeta es el color triste de la melancolía, ¡pero el dorado es el color de la luz de Mis Altares, que en su esplendor os pueden ya abrir con vuestra oración ante ellos, un pasadizo para alcanzar ya el Cielo desde la tierra!

 

23 de Marzo de 1973

26. [250]- Toda criatura que hace una obra de amor es Mi apóstol.

 

Mis Apóstoles no son solamente los doce aquellos; ellos fueron los primeros, luego, en el transcurso de los tiempos de la tierra, hubo otros apóstoles.

 

Santos hombres y mujeres que llevaron al mundo su bondad, con palabras, con obras y también con cosas materiales, y siempre con su sacrificio.

 

Apóstoles, las criaturas más cercanas a Mí, Mis consagrados, los mejores, los que Me conocen y creen en Mí, los padres que, como vosotros, han entregado su criatura al Cielo, porque luego de la santificación dolorosa del llanto pueden comprender mejor el llanto de otros, los que sufren en el cuerpo, los que sufren en el espíritu, Mis Apóstoles, los que aceptaron su dolor para darles un bien a los demás.

Quien no pasa por el dolor no puede comprenderlo.

A Mí no me gusta el egoísta ni el estéril. Prefiero al que se equivoca creyendo estar en el bien, antes que al que vive a cubierto, atrincherado en el mal que no hace por temor y por no arriesgar.

 

Toda criatura que hace un gesto de amor es un Apóstol Mío.

Recorred vuestro camino, Mis criaturas, mirándome delante de vosotros, siempre un poco más en alto que vosotros, y seguidme; nunca erraréis.

No juzguéis, nunca temáis dar a quien, según vosotros, no lo merece.

A Mí me corresponde el juicio, vosotros dad. Toda criatura merece un bien de los demás y, al actuar este bien, le abre camino hacia otras criaturas.

No basta con hablar, hay que actuar; no es suficiente rogar, es necesario obrar.

No os preguntéis cómo y cuándo. Eso lo sugeriré Yo, siempre, cada vez que quiera de vosotros una obra de bien hacia los demás.

 

No grandes cosas, también las cosas pequeñas pueden dar Luz.

Y pronto llegará el momento en que se deberán conocer Mis palabras de Luz.

Por el momento, sigue escribiendo, escuchando, sabiendo escuchar Mi, voz y las otras voces. Después actuarás y tendrás más palabras y palabras, para tu bien y el de los demás.

Yo, que vivo en toda criatura Mía en silencio, escojo algunas de ellas para expresar Mis ideas y Mi palabra eterna.

A estas criaturas predilectas les doy siempre la aptitud para sentirme, muchas veces no las creerán, pero nada deberán temer porque Yo, con la Palabra, envío la prueba.

 

26 de Marzo de 1973

 

27. [163]- Criaturas Mías, os doy mi bondad en esta noche del tiempo de Mi Pasión.

 

Criaturas que os ponéis grandes problemas, ¡Yo quiero daros conocimiento y explicaros cosas que os pueden ser necesarias en vuestro paso por la tierra!

Es adecuado amar al prójimo, esto es normal para el justo, sin embargo el hombre es imperfecto y a menudo aun el justo debe oír Mi voz para estar más en lo verdadero y en el amor y en el juicio hacia los hermanos.

 

¿Quiénes son los hermanos? Todos deberían ser hermanos en vosotros y en Mí, pero desgraciadamente no todos son hermanos en Mí y, por lo tanto, tampoco en vosotros.

Por esto fue más doloroso Mi Calvario.

 

Es inútil tender la mano hacia aquellos que no quieren la hermandad, ¡pero si en medio de éstos hay uno rescatable estaré, Yo para haceros sentir la chispa del amor por Mí y por él!

 

¡Vosotros amad primero y, luego de haberos vuelto hacia Mí, como siempre, sentiréis en el corazón la respuesta: si deberéis tender la mano o dar vuestras palabras, o si deberéis inclinar la cabeza aceptando con dolor el no poder hacer nada por aquel que está perdido, habiendo elegido un camino que no es el indicado por Mi!

 

Para Mí es un dolor, y querría a todos salvos y por lo que puedo dar Yo, Yo doy la “Misericordia” pero habiendo dado también la libertad, muchos han preferido rehusar Mi Misericordia también.

 

El viento es el amor.

El amor asume miles de formas y miles de luces.

Viento, música, sol, brisa suave y voz.

Criaturas Mías, os doy Mi benevolencia en esta noche del tiempo de Mi Pasión.

 

30 de Marzo de 1973

28. [161]- “El Espíritu le arrebató al desierto, y allí permaneció cuarenta días, tentado por Satanás”. (Mc 1, 12-13)

 

La Cuaresma es el tiempo del espíritu.

Es el tiempo de Mi dolor.

Hombres, ¿por qué después de casi dos mil años no habéis comprendido todavía Mi palabra?

Yo soy la Verdad.

No las falsas verdades de la tierra que son la riqueza, la fama, la gloria.

¡Más rico, más famoso, más glorioso será para Mí aquel que vive obrando el bien conociendo la verdad!

Aquel que da en humildad, que vive en humildad y comprende Mi palabra.

Hombres que hacéis de la materia un mito, ¿por qué no pensáis que sólo es un medio dado por breve tiempo?

Ya que es breve el pasaje terrenal.

La Cuaresma es el tiempo del espíritu, que debería haceros pensar en el don que os he dado: Mi vida.

Y de este pensamiento deberíais sacar el amor y la comprensión para Mí y para los hombres.

 

2 de Abril de 1973

29. [202]- ¿Por qué he sufrido, no solo en el cuerpo desgarrado y Crucificado sino también en el espíritu humillado?

 

Por qué sufrí, no solo en el cuerpo desgarrado y Crucificado sino también en el espíritu humillado?

 

Para daros el ejemplo del sufrimiento y para conduciros hacia Mí.

¿Por qué no Me seguís?

¿Por qué no pensáis?

¿Por qué no escucháis Mi voz?

 

De ese modo, Mi sufrimiento se renueva al veros tan indiferentes a la vida del espíritu.

¡Así Me aprieta la cabeza Mi corona y sus espinas penetran en Mi carne!

 

¡Hombres, quiero de vosotros comprensión!

 

¡Hace casi dos mil años que lo vengo pidiendo!

 

4 de Abril de 1973

30. [270]- La Iglesia debería estar formada por consagrados espiritualizados por encima del hombre común, despegados de todo lo que puede ser interés y materialismo.

 

Criaturas, también Mi Iglesia ha atravesado siempre, en todas las épocas, dificultades creadas por sus ministros.

 

En todos los tiempos hubo “consagrados” santos y hombres consagrados sólo de nombre que, en lugar de sentirme y escuchar Mi voz, sintieron las voces de sus sentimientos humanos.

 

Si se equivoca la Iglesia cuando, según el hombre creyente, o no, conmueve la fantasía y la opinión del hombre mismo, creyente, o no, ya que la Iglesia debería estar formada por “consagrados” espiritualizados, por encima del hombre común, despegados de todo interés y materialismo.

No siempre es fácil, nunca ha sido posible.

De ese modo surgen dudas, y por un “consagrado” Mío que no actúa con perfección, en muchas almas nace la duda aun acerca de Mi existencia.

 

Sin embargo, recordad que la Iglesia está formada por hombres en la tierra y los hombres tienen defectos humanos tales como el egoísmo, el interés, el miedo, y muchos otros defectos innatos en el hombre que pueden hacerlo errar aun fuera de su voluntad.

 

Yo en verdad os digo: oíd sus palabras, haced vuestros sus consejos, asistid a sus ceremonias y, si os surge duda acerca de su comportamiento, rogadme a Mí que los ayude.

No veo correcto el hecho de escribir y escribir en los periódicos cosas que crean aún mayores fracturas y dudas.

Mi Iglesia debería estar fuera de la crónica banal.

Mi “Vicario” lucha y combate contra fuerzas más grandes y potentes que su voluntad, habiendo recibido una herencia difícil y viviendo en una época en que Iglesia y política marchan erróneamente en el mismo bando.

No siempre se puede distinguir hasta qué punto llegue Mi palabra y hasta qué punto se pueda usarla por boca de gente que hace de ella un escudo para entrar y penetrar en Mi Iglesia y en Mis almas para alejarlas de la Iglesia y de la espiritualidad.

Por consiguiente, Mis criaturas, rogad a Nosotros, la Trinidad, por ellos, por Mis “consagrados”, para que sus defectos humanos no ahoguen sus valores.

Escribir cosas acerca de la Iglesia no está bien jamás. Siempre se llega a introducir dudas en los corazones y a hacer juzgar.

¡Jamás juzgar!

Solamente orar. ¡En verdad Yo os digo que para Mi Casa quiero respeto!

Los que habéis leído y conocéis el “mensaje de Fátima” no tenéis ni siquiera el motivo para hacer estas preguntas.

 

7 de Abril de 1973

 

 

31. [195]- Os espero allá, donde me devolveréis la Cruz.

 

Mis ovejitas vueltas a encontrar Me harán salvar otras ovejitas Mías.

Yo amo a quien ha vivido, ha conocido y ha sufrido, puesto que he querido para ellos todo eso, para hacerles llegar hasta Mí.

 

Para hacerme comprender.

No Me busca ni Me comprende quien vive para las cosas materiales, quien busca en lo pasajero alegrías que después no existen.

 

Mis ovejitas rescatadas, os he dado la carga de Mi Cruz, para que vosotros, trayéndola de nuevo hasta Mí, reencontrarais Mi rostro, volvieseis a sentir Mi voz.

 

Os presté la Cruz para haceros volver a Mis brazos, para salvaros.

¡Cuán querida Me es la Cruz, ya que ha podido salvar a muchos!

 

Y eso que tengo más querido Yo lo regalo a quienes más quiero.

¡No lloréis por vuestra Cruz, es la Mía!

 

¡Dad por ella gracias, os ha madurado, os ha espiritualizado, os conducirá a la casa del Padre!

Y entonces comprenderéis el valor de aquel Madero, el valor de esa carga que habéis sabido llevar sin equivocar el camino.

Y entonces estaréis entre Mis brazos.

 

Os espero allá, donde Me devolveréis la Cruz.

 

10 de Abril de 1973

32. [251]- El que Me conoce se siente Mi apóstol.

 

Cuando seáis doce Apóstoles, como fue en aquellos tiempos, entonces Yo os indicaré que deis Mis palabras al mundo.

Todavía no sois doce, Yo os diré cuándo, alcanzado el número adecuado, obraréis unidos.

 

Ahora escriba, ahora G. escuche, síguela, ámala y custódiala, L., y haz un “libro” de Palabras de Luz para que esté preparado cuando deba recorrer el mundo.

Ya te he mandado criaturas necesitadas de Luz y de Fe, y te enviaré otras, pero para que Mis Palabras de Luz vayan por el mundo se requerirá la unión entre vosotros y los demás Apóstoles Míos.

 

Mis Apóstoles actuaban de dos en dos; vosotros sois dos, pero para los tiempos que vendrán, el número será aquel que fue, porque todo se repite en el tiempo, como se repiten las hojas en el árbol.

Por ahora obrad los dos, luego crecerá vuestro número.

 

Pronto llegará el momento oportuno.

El tiempo del Espíritu.

Mis palabras serán música, serán melodía para quien quiera escucharlas.

Para quien Me quiere, para quien Me ama, para quien Me busca, para quien no Me conoce pero podrá conocerme.

Quien Me conoce, Me ama.

El que Me conoce se siente Mi apóstol.

Quien Me conoce, es para Mí hermano e hijo.

El que Me conoce es Yo y en Mí.

Y Yo vivo en el corazón de quien Me conoce.

Quien Me conoce, Me ama.

 

11 de Abril de 1973

33. [372] – Mirad siempre hacia Mi Cielo, la tierra engaña.

 

Criaturas Mías, seguid adelante hacia lo alto. Venid hacia Mí. Mirad siempre hacia Mi Cielo; la tierra engaña.

No ya la tierra, sino la obra de los hombres.

Es observando la naturaleza como podéis vislumbrar el signo de la eternidad. Esa señal no está en las acciones humanas cuando no son acciones dignas, y eso es lo que Me duele. Vosotros no juzguéis, rogadme por ellos. Yo escucho vuestras preocupaciones, sé cuánto lamentáis esa fuente de alegría y de vida que fue, en la tierra, Armando; ahora es una fuente de alegría y de vida en mayor medida, y eterna, porque vosotros, obrando con él, lo volveréis a encontrar tal como os dejó; apenas se produzca vuestra llegada a la eternidad, en el instante final de vuestro camino terrenal, él os espera a Mi lado.

 

Poder ver lo que vendrá, saber vislumbrar ya la gloria que os espera, es un regalo que te he hecho a ti, G., y del que el primero a formar parte es L.,[1] porque habiendo permanecido a tu lado le he querido dar esta gracia.

Estas Palabras, solamente para vosotros dos, son verdad de Fe[2].

Yo nunca pronuncio palabras vacías; cada frase Mía es una verdad que os revelo por gracia. Esta gracia regalada a vosotros debe haceros comprender Mi amor.

Yo no soy juez ni castigador, soy amor y Luz.

Vosotros, Mis ovejitas, que podéis parecer seres iguales a los demás, entre miles y miles de criaturas tenéis un don que os enaltece. [3]

Haced buen uso de él; permaneced tomados de la mano y con los corazones unidos, hasta que os volváis a encontrar unidos a Armando, en Mi Luz.

 

11 de Abril de 1973


[1] N.T. Toda esta obra se dirige a los hombres a través de unas personas concretas citadas al principio discretamente con una letra o bien por un nombre, que eventualmente servirá de contraste con la realidad humana en espacio y tiempo, lejos de lo puramente imaginario.

 

[2] N.T. La palabra de un vidente se aceptará por parte de los demás libremente y con “fe humana”. Por el contrario la persona a la que el Señor hace sus confidencias, cree directamente a Dios con una fe superior que obliga su conciencia a aceptarlo como objeto de fe.

 

[3] N.T. La gracia en la Historia de la Salvación es libre por su naturaleza en quien la da y quien la recibe. El hecho de recibirla y cooperar a ella fundamenta en la criatura la condición de favorecida y acreedora de un mérito (Cfr. Lc 1, 28-30)

 

34. [231] – ¡La Pascua es primavera porque se relaciona con el tiempo, después de Pasión y muerte, en que llega el renacer! En la tierra, luego del sueño invernal de la naturaleza, la primavera

.

 

Batallones de Arcángeles, Ángeles y Querubines descienden a la tierra en Mi Resurrección.

¡Fiesta en el Cielo, fiesta en la tierra, todo es un resurgir, un retornar, un reflorecer!

Entre los Arcángeles que bajan a la tierra está él, el vuestro, que por Mi Gracia ese día os estará más cercano por largo tiempo.

¡La tierra que el Padre eligió para Mí!

¡La tierra llamada “Santa” que todavía hoy vive de Mi aliento y del recuerdo del Evangelio!

La Pascua es primavera porque se relaciona con el tiempo, después de Pasión y Muerte, en que llega el renacer!

¡En la tierra, luego del sueño invernal de la naturaleza, la primavera!

Tibio el sol. y todo un reflorecer.

Es el ejemplo de la vida que no termina, que continúa, que mejora cuando llega a la Verdad.

Os he. dado la primavera para que comprendáis que todo es a ejemplo Nuestro, y las estaciones que se remodelan a Mí vivir como hombre, y la naturaleza y vosotros, hombres, que sois Yo y en Mí

¡En todas partes Me podéis divisar, pero frecuentemente sois sordos y ciegos!

¡De este modo no Me sentís, así no Me veis!

¿No Me veis en el sol? ¡No Me veis en las estrellas!

Sin embargo, todo está en armonía Conmigo, como hombre y como DIOS.

¡La Creación en armonía con su Creador!

Debería bastar esto para hacer comprender a los hombres, desde el más docto hasta el más simple, la gran Verdad: ¡EXISTO!

 

            13 de Abril de 1973

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